Vivir con alergias

El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas asociados con la rinitis alérgica. La forma más simple de lograrlo es evitar los disparadores que se sabe que causan sus síntomas de alergia. Si bien este método de control de las alergias a primera vista parece básico, en la realidad es casi imposible evitar por completo todos los alérgenos que pueden disparar las alergias. Aunque es difícil evitar por completo todos los alérgenos que podrían disparar las alergias, se pueden tomar medidas para disminuir las posibilidades de tener un “brote” (conocido como exacerbación) de la alergia. Lo primero que se puede hacer para ayudar a evitar los alérgenos es descubrir cuáles son exactamente los alérgenos que le causan la enfermedad. Su médico puede utilizar una técnica conocida como prueba de puntura para ayudar a identificar los disparadores de la alergia a los que usted es sensible. Las pruebas cutáneas implican colocar una pequeña cantidad de un líquido que contenga un alérgeno específico sobre al piel y luego frotarlo para que ingrese a la superficie de la piel, con el fin de observar si se produce enrojecimiento e hinchazón [Sanico y Valentine, 2003]. Una vez que se han identificado los disparadores responsables de la enfermedad, las formas de disminuir los síntomas incluyen: limitar el tiempo que pasa al aire libre cuando los niveles de polen son altos, cerrar ventas o utilizar acondicionadores de aire. Además, quitar el polvo y pasar la aspiradora con frecuencia, evitar el contacto con animales o cepillar con frecuencia los animales de la casa también puede ayudar a disminuir los síntomas de alergia.

Cómo tratar las alergias

Debido a que resulta difícil evitar los disparadores de la alergia durante las actividades cotidianas normales, el pilar del tratamiento de la rinitis alérgica es el control farmacológico. El control farmacológico de la rinitis alérgica se puede lograr tanto con medicamentos de venta libre como con medicamentos recetados. Los fármacos utilizados con mayor frecuencia para tratar la rinitis alérgica son los antihistamínicos (orales e intranasales), los descongestivos, los aerosoles corticosteroides, los modificadores de leucotrienos y los aerosoles nasales de cromoglicato. El medicamento más adecuado depende del tipo y la gravedad de los síntomas y se debe identificar con la ayuda del médico.

  • Corticosteroides tópicos:

Son fármacos recetados que por lo general se administran en forma de aerosoles nasales. Estos agentes por lo general se consideran la forma de tratamiento más eficaz para los síntomas de alergias nasales y, por lo tanto, se indican como tratamiento de primera línea para la rinitis alérgica moderada a grave [Plaut y Valentine, 2005]. Disminuyen la inflamación local de la nariz y, de este modo, la mayoría de los síntomas de alergias nasales. Para el alivio de la congestión nasal y los estornudos, estos fármacos son más eficaces que los aerosoles antihistamínicos. Los corticosteroides nasales tienen relativamente pocos efectos secundarios, entre ellos el más común es el sangrado nasal leve, y generalmente se consideran seguros cuando se los utiliza en las dosis recomendadas [Willsie, 2002].

  • Antihistamínicos:

Estos medicamentos reducen sustancialmente los síntomas de picazón nasal y lagrimeo, y también alivian moderadamente los estornudos y el goteo nasal. Producen poco efecto en la congestión nasal y, según el tipo de antihistamínico, pueden causar somnolencia. Los antihistamínicos generalmente se clasifican en: “de acción corta” y “de acción prolongada”. Se encuentran disponibles en forma oral o como aerosoles intranasales [Plaut y Valentine, 2005].

  • Antihistamínicos orales:

Antihistamínicos de acción corta: estos agentes se adquieren fácilmente como preparados de venta libre (sin receta). Son eficaces para brindar alivio para los síntomas de rinitis alérgica leves a moderados. Sin embargo, con la posible excepción de la loratadina (Claritin®), también causan somnolencia, por lo que disminuyen la capacidad de realizar algunas tareas como conducir o utilizar máquinas y pueden afectar al aprendizaje en los niños [Kay, 2001]. Antihistamínicos de acción prolongada: estos tipos de antihistamínicos por lo general sólo se encuentran disponibles con receta médica. Si bien tienen una eficacia similar a la de los antihistamínicos no recetados, suelen ser más útiles debido a la duración más prolongada de su efecto. Además, estos medicamentos causan menos somnolencia y no deberían interferir en el aprendizaje, en comparación con los antihistamínicos de acción corta. Antihistamínicos intranasales: estos antihistamínicos son medicamentos que por lo general requieren receta médica y que usualmente requieren que se los administre entre dos y varias veces por día. Alivian síntomas nasales como picazón, goteo nasal y estornudos, pero son menos eficaces contra la congestión nasal. Estos agentes generalmente tienen un regusto desagradable y, en algunas personas, pueden provocar somnolencia [Quraishi, 2004].

  • Descongestivos:

Los descongestivos hacen que se contraigan los vasos sanguíneos pequeños que se han inflamado en respuesta a la histamina que circula. Existen preparados orales e intranasales. El uso de descongestivos intranasales se debe limitar a algunos días de uso consecutivos solamente, ya que la administración más prolongada puede causar la pérdida de la eficacia e inflamación o congestión del tejido nasal por “rebote”. Las formas orales de estos agentes pueden actuar como estimulantes y también se las ha asociado con el aumento de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, al igual que con dolores de cabeza [Willsie, 2002].

  • Modificadores de leucotrienos:

Los leucotrienos son sustancias que, al igual que la histamina, pueden disparar los síntomas de alergia. Montelukast (Singulair®) es un medicamento recetado que ha sido aprobado para ayudar a aliviar los síntomas de alergias estacionales y perennes. Este inhibidor de los leucotrienos representa el primer miembro de una nueva clase de medicamentos antiinflamatorios. Se toma fácilmente en forma de comprimidos y detiene la inflamación al bloquear el lugar de la célula donde trabajan los leucotrienos. El medicamento generalmente comienza a actuar en el término de 1 a 2 días y tiene efectos secundarios mínimos [Quraishi, 2004].

  • Aerosoles nasales de cromoglicato:

El cromoglicato actúa para inhibir la liberación de histamina y otras sustancias químicas nocivas de los mastocitos. Puede actuar como una forma de tratamiento preventiva si se empieza a administrar varias semanas antes del comienzo de la estación de alergias y se ha descubierto también que es útil para controlar los síntomas cuando se lo administra varias horas antes de una exposición anticipada a un disparador identificado, como un perro o un gato. Estos agentes generalmente se toleran bien y los efectos secundarios más frecuentes son locales: estornudos y ardor nasal [Willsie, 2002].

  • Inmunoterapia:

La inmunoterapia, o vacunas contra las alergias, también se puede utilizar para tratar la rinitis alérgica. Sin embargo, este tratamiento por lo general lleva meses o años para ser completamente eficaz y, en consecuencia, se reserva para pacientes que tienen alergias graves y no se pueden controlar bien con medicamentos recetados.